La Guardia Civil culmina en Sevilla y Canarias una operación con 12 detenidos y varios bienes bloqueados.
La Guardia Civil ha dado por completamente desarticulada una organización criminal dedicada al tráfico de armas y al envío masivo de cocaína hacia Tenerife tras culminar la segunda fase de la denominada ‘Operación Embarcadero’. La actuación, desarrollada conjuntamente entre las comandancias de Sevilla y Tenerife, se ha saldado con doce personas detenidas en total y con el bloqueo de inmuebles, cuentas bancarias y otros activos vinculados presuntamente al entramado criminal.
La investigación permitió constatar que la red habría introducido más de 1.000 kilos de cocaína en menos de diez meses utilizando empresas de paquetería para trasladar semanalmente más de 50 kilos desde Sevilla y Madrid hasta Tenerife. Según la Guardia Civil, la droga era distribuida rápidamente en la isla una vez llegaba a destino.
Registros en Tenerife y Sevilla
En esta segunda fase fueron detenidas cuatro personas y una quinta quedó investigada desde prisión, ya que se encuentra interna en un centro penitenciario de la provincia de Sevilla. Los agentes practicaron cuatro entradas y registros, tres de ellos en Tenerife y uno en Sevilla.
Durante las actuaciones se intervinieron documentos relevantes para la investigación, dispositivos informáticos, sustancias estupefacientes y dopantes, dinero en efectivo, vehículos de alta gama, relojes y joyas de elevado valor, además de defensas extensibles y dispositivos tipo táser.
Entre los arrestados figura quien, según las pesquisas, ejercía como segundo responsable de la organización. La Guardia Civil sostiene que esta detención ha permitido «neutralizar por completo la estructura de mando» que seguía operativa tras la primera fase de la operación.
Un taller clandestino para modificar armas
La primera fase de la investigación se desarrolló en noviembre pasado y permitió el arresto de siete personas, cinco de las cuales ingresaron en prisión provisional. Entonces se descubrió un taller clandestino preparado para modificar y fabricar armas de fuego y municiones, equipado incluso con un banco de pruebas insonorizado.
En aquella intervención fueron incautadas más de 30 armas de fuego cortas y detonadoras transformadas para disparar munición real, más de 1.300 cartuchos metálicos, dinero en efectivo, relojes de lujo y equipos destinados a detectar posibles vigilancias policiales.
Los investigadores también descubrieron que la organización utilizaba documentos nacionales de identidad sustraídos a terceras personas para dificultar el rastreo de los envíos de droga. La estructura contaba con una jerarquía perfectamente definida y dos núcleos de dirección asentados en Sevilla y Tenerife.
Riesgo para la seguridad ciudadana
La Guardia Civil considera que la actividad desarrollada por la organización suponía un «grave riesgo» para la seguridad ciudadana debido tanto al tráfico ilegal de armas como al movimiento de grandes cantidades de cocaína.
Tras pasar a disposición judicial, tres de los detenidos en esta segunda fase han ingresado en prisión provisional sin fianza. Con ello, los investigadores consideran desmantelada toda la infraestructura operativa, logística y patrimonial de la red criminal entre Sevilla y Tenerife.
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