Toni Espino relata en «Punto de Partida» el origen social de la comparsa y la inspiración íntima de sus diseños.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
En el programa Punto de Partida de Radio Las Palmas, dirigido por Rita Sánchez, Toni Espino, director y diseñador de la comparsa Aragüimé, repasó 25 años de trayectoria artística y social, desde sus inicios hasta la actualidad, marcada por premios, giras internacionales y una inspiración profundamente personal.

Toni Espino, en plena actuación, proyecta sobre el escenario la pasión, la exigencia y la identidad artística que definen a Aragüimé como proyecto creativo y social.
¿Cómo nace tu pasión por el carnaval?
Comenzó cuando tenía nueve años viendo espectáculos transformistas. Aquello despertó en mí una ilusión enorme por el escenario. Después estudié danza clásica y flamenco, hice teatro y trabajé muchos años en espectáculos turísticos. El carnaval llegó más tarde, casi por casualidad, pero cuando entré supe que era un lugar donde podía expresar todo lo que llevaba dentro.
¿Cómo surge Aragüimé?
En 2001 el Ayuntamiento de Agüimes me propuso crear una comparsa como alternativa cultural para jóvenes. Queríamos ofrecer un espacio creativo y alejado de la calle. En 2002 concursamos en Las Palmas y logramos un tercer premio. Desde entonces la historia se fue escribiendo sola.
Has ganado numerosos premios. ¿Qué significa el primero?
El primer premio es irrepetible. Es el reconocimiento a un trabajo que ni siquiera sabías que podía llegar tan lejos. Es una emoción que no se vuelve a sentir igual.
¿Qué representa Aragüimé para ti?
Es el alma. Si tú pones el corazón en lo que haces, todo fluye. No diseño para competir con nadie, diseño según cómo me siento cada año.
Tus vestuarios están ligados a experiencias personales.
Totalmente. En 2014 vestí a la comparsa de blanco por la enfermedad de mi perro. Este año vamos de dorado y blanco por mi padre y otro de mis animales fallecidos. Cada diseño tiene una historia detrás.
¿Cómo es el proceso creativo?
Trabajo con mi esposa, Guacimara López. Ella crea el vestido y yo el tocado y las estructuras. Son siete meses de trabajo a mano, con jornadas muy largas. Compaginamos esto con nuestra compañía de danza.
¿Cómo ves la evolución de las comparsas?
Creo que deberían buscar más identidad propia. Hay mucho talento, pero necesitamos diferenciarnos más y aspirar a un nivel escénico mayor.
¿Qué mensaje envías a quien quiera entrar en Aragüimé?
Que tenga alma. No importa el cuerpo, importa el corazón. Hay que vestir a cada persona con respeto y dignidad.
Tras 25 años, Toni Espino mantiene intacta la ilusión del primer día. Para él, el carnaval es emoción, trabajo y compromiso social.
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