Una candidatura al Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria nacida desde la familia, la memoria y el trabajo artesanal.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
La historia de Guacimara Guedes se construye desde la palabra y la experiencia compartida. Así quedó reflejado en su paso por el programa Punto de Partida, de Radio Las Palmas, dirigido por Rita Sánchez, donde relató los motivos y el significado profundo de su participación en la gala adulta del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Su fantasía, «El despertar de un sueño», no responde a una ambición puntual, sino a un proceso vital marcado por la memoria, el trabajo colectivo y la madurez.
Empresaria, madre y mujer de carácter sereno, Guacimara afronta este reto como una oportunidad personal. No es su primer contacto con el Carnaval. En 1991 fue Primera Dama de Honor en el Carnaval Infantil, una experiencia que quedó grabada en la memoria y que ahora encuentra continuidad desde otra etapa de la vida.
Un regreso que nace en familia
El salto al escenario adulto no surge de un plan prolongado. Llega cuando las circunstancias se alinean. La jubilación de su tío, Ramón Guedes González, diseñador de la fantasía y fundador de la floristería Pétalo, permite recuperar una tradición familiar detenida durante décadas. A ello se suma la implicación directa de hermanos, primos y su pareja, que participan en la confección del traje.
El Carnaval se convierte así en un espacio de reencuentro. Cada tarde de trabajo alrededor del diseño es también una forma de reconstruir vínculos y compartir tiempo. La fantasía no solo se luce, se reconoce. Cada persona sabe qué parte ha creado, qué detalle le pertenece.
Artesanía, oficio y esfuerzo compartido
«El despertar de un sueño» apuesta por recuperar el trabajo artesanal sin renunciar a la espectacularidad propia del Carnaval. Volúmenes, plumas y piedra conviven en un diseño que supera las 1.500 horas de trabajo. No se trata de un traje pensado para impactar de forma inmediata, sino de una propuesta que reivindica el valor del oficio y de las manos que lo hacen posible.
Ese esfuerzo también tiene reflejo físico. Guacimara se prepara en el gimnasio para afrontar el peso y la exigencia del diseño, consciente de que el Carnaval requiere disciplina y resistencia. A ello se suma la preparación interpretativa, cuidando cada gesto y cada movimiento sobre el escenario.
Edad, visibilidad y mensaje
Uno de los mensajes más claros de su participación es la reivindicación de la presencia de mujeres adultas en el escenario. Las bases del Carnaval permiten concurrir hasta los 55 años, pero esa franja no siempre está representada. Guacimara lo plantea como una invitación abierta a otras mujeres para ocupar su espacio sin complejos.
El Carnaval aparece así como un lugar donde la experiencia también tiene valor. Donde la edad suma relato, seguridad y perspectiva.
Tres claves en primera persona
¿Por qué «El despertar de un sueño»?
Porque los sueños no se cumplen solos. Hay que despertarlos, trabajarlos y rodearse de personas que crean en ti. Esa idea resume todo el proceso.
¿Qué representa llevar un traje hecho en familia?
Representa a la gente que quiero. Cada puntada, cada piedra y cada pluma tiene nombre propio.
¿En quién pensará al salir al escenario?
En su abuela Emilia, cuyo recuerdo ha vuelto a unir a la familia alrededor del Carnaval, cerrando un ciclo iniciado hace más de tres décadas.
Más allá del resultado de la gala, la participación de Guacimara Guedes deja una huella definida. El Carnaval entendido como memoria, trabajo colectivo y afirmación personal.
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