• Cultura Cazador de momentos en una tierra de luz

      

    23/02/2026 | 08:44   |   Redacción  

    Cazador de momentos en una tierra de luz

    La profesión fotográfica como identidad y compromiso con Gran Canaria en la mirada de Nacho González Oramas.


    Por Redacción | RADIO LAS PALMAS

    La fotografía no consiste en apretar un botón. Consiste en esperar la luz adecuada. Con esa idea arrancó el programa con el fotógrafo grancanario Nacho González Oramas en Dcultura y Salud, el espacio cultural que dirige Juan Carlos Jiménez en Radio Las Palmas. Fue toda una reflexión sobre un oficio que ha cambiado de herramientas, pero no de esencia.

    “La fotografía se ha democratizado, pero se ha minusvalorado”.

    En esas palabras se concentra el giro radical de una profesión que ha pasado del laboratorio químico a la inmediatez digital.


    Fuente: FB @Nacho G. Oramas

    Del cuarto oscuro al nuevo escenario digital

    Hubo un tiempo en el que cada disparo exigía cálculo y paciencia. Cubetas, líquidos, papel colgado para secar. El error no se corregía al instante. Se aprendía a mirar antes de disparar.

    Hoy la imagen es abundante y circula a una velocidad que no admite pausa. Las redes han convertido la fotografía en lenguaje cotidiano. González Oramas no cuestiona esa apertura, pero advierte del riesgo de saturación. Antes, unas pocas imágenes familiares construían el recuerdo de una infancia. Ahora la memoria se dispersa entre miles de archivos.

    El oficio ha tenido que redefinirse. Ya no basta con producir imágenes. Es necesario dotarlas de intención y contexto.


    Fuente: FB @Nacho G. Oramas

    La luz, el territorio y la paciencia

    Fotografía significa dibujar con luz. En Canarias, donde la claridad es intensa, el reto no es encontrarla sino esperar el momento exacto. El mediodía aplana el paisaje. El amanecer y el atardecer lo modelan.

    “La luz no se dispara, se espera”.

    Esa espera implica estudio del terreno y del cielo. La búsqueda de alineaciones solares y lunares forma parte de su método. Saber cuándo el sol o la luna se sitúan sobre un icono del paisaje exige planificación. En determinados momentos del año, la luna corona el Teide o el sol se encaja entre el Roque Nublo y el Bentayga. No es azar. Es cálculo y constancia.

    En enclaves como La Mesa de Acusa, en Artenara, ha captado composiciones que han terminado en publicaciones nacionales y soportes institucionales. Ahí la fotografía deja de ser imagen para convertirse en patrimonio.

    Esa dimensión documental se hizo evidente cuando sus imágenes formaron parte del expediente que respaldó la declaración de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Fotografías del interior de cuevas, del cielo nocturno y de alineamientos astronómicos ayudaron a explicar el valor simbólico del enclave.


    FB @Nacho G. Oramas

    Anécdotas de una trayectoria

    En 1993, durante la visita de Michael Jackson a Tenerife, una de sus imágenes terminó en portadas nacionales firmada con su segundo apellido. Aquella circunstancia consolidó el uso público de Oramas como sello profesional.

    En 1989 formó parte del equipo de producción de un concierto de Rubén Blades celebrado en Gran Canaria. Tras la actuación, le correspondía trasladar al artista al aeropuerto. El trayecto iba a realizarse en su propio vehículo, aunque decidió no ponerse al volante. Días antes había sufrido un pequeño incidente de tráfico sin consecuencias, suficiente para actuar con prudencia. “No puedo matar a Rubén Blades”, recordó entre risas al explicar aquel episodio.

    La admiración por el músico panameño ha marcado incluso su vida personal. Uno de sus hijos se llama Rubén en homenaje al cantautor, y su hija Norah recibe el nombre por la artista estadounidense Norah Jones. Dos referencias culturales que evidencian cómo la música y la imagen conviven en su biografía.

    Gran Canaria, en palabras de Nacho, es un privilegio paisajístico que no siempre se valora en su justa dimensión. Barrancos, cumbres y costas conforman un territorio excepcional que exige respeto.

    La fotografía no es solo detener el tiempo. Es decidir qué merece permanecer.

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