Artesanos y expertos reclaman a las instituciones un centro de interpretación y protección oficial para esta tradición única.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
En el programa Dcultura y Salud de Radio Las Palmas, dirigido por Juan Carlos Jiménez, se abordó el valor histórico, artístico y social del cuchillo canario. El artesano Ramón García y el coleccionista Bernabé Quintana fueron los protagonistas de una conversación que recorrió su origen, la complejidad técnica de su elaboración y los desafíos que enfrenta para sobrevivir como oficio. El mensaje final fue rotundo: sin reconocimiento oficial y sin apoyo institucional, esta joya cultural está en riesgo de desaparecer.

De izquierda a derecha, Juan Carlos Jiménez, Ramón García y su alumno Modesto González. Bernabé Quintana intervino por vía telefónica.
Historia y origen
Bernabé, ¿qué distingue al cuchillo canario de otros cuchillos tradicionales?
Bernabé Quintana: Es la joya de nuestra artesanía. No existe nada similar en otra parte y, en mi opinión, es el cuchillo más elaborado del mundo. Presenta distintas tipologías: sin incrustaciones, con diseños lineales, con motivos florales, figurativos o incluso prehispánicos inspirados en pintaderas y frescos de la Cueva Pintada. Cada pieza es distinta y tiene un valor artístico propio.
¿Dónde podemos situar sus orígenes históricos?
B.Q.: Las primeras referencias escritas datan de 1862, en una exposición en Las Palmas de Gran Canaria. Ya en 1869 un artesano, Matías Crosier, fabricaba cuchillos con la morfología actual. Su raíz está en Gran Canaria, con influencias de los cuchillos malagueños del siglo XVII y XVIII y de las tradiciones del norte de África.
¿Qué valor funcional tiene un cuchillo canario además del artístico?
B.Q.: Cada parte de la hoja cumple un papel. La barbilla y la garganta no son adornos: protegen la mano del usuario y facilitan un agarre seguro. Es un objeto hermoso, pero también práctico, pensado para ser usado.
Oficio y técnica
Ramón, ¿cómo es el proceso artesanal para fabricar un cuchillo canario?
Ramón García: Consta de dos partes: la hoja y el cabo. La hoja se forja con acero negro incandescente, trabajada con martillo y yunque. La barbilla y la garganta no son solo decorativas, sirven para un agarre seguro. En cuanto al cabo, se ensambla con piezas de cuerno de carnero “pata negra”, el más apreciado, que debe secarse al menos un año para no deformarse. Finalmente se dibujan los motivos y se realiza el acabado. Es un proceso largo, complejo y gratificante.
¿Qué importancia tiene el material del cabo?
R.G.: El cuerno de carnero, llamado “pata negra”, es el más valioso porque resiste el tiempo sin deformarse. El de vaca, en cambio, es más delicado y debe secarse a la sombra para no abrirse. El material es esencial para que el dibujo y el ensamblaje se conserven bien durante años.
¿Cómo se aprende un oficio tan complejo?
R.G.: Tuve la suerte de aprender de dos grandes maestros: Francisco García Denis, que me mostró cómo forjar las hojas, y Manuel Gil Naranjo, que me enseñó a trabajar los cabos. No siempre es fácil encontrar artesanos dispuestos a compartir sus conocimientos, por eso creo que enseñar es casi una obligación cultural.
¿Por qué rechazan el término «naifé»?
R.G.: Porque no es autóctono. «Naifé» viene de knife, una palabra que los cambulloneros usaron con los ingleses. Nosotros preferimos decir cuchillo canario o cuchillo cabo pieza. Es el cuchillo de nuestra gente, no un producto turístico.
B.Q.: Exacto. Acepto que se popularizara en ciertos contextos, pero no define la tradición real. Para mí, el único término válido es cuchillo canario.
Retos y futuro
¿Qué papel juega la globalización en esta tradición?
B.Q.: Tiene un doble filo. Por un lado, permite difundir el cuchillo y conseguir materiales preprocesados que facilitan la producción. Pero también amenaza nuestra identidad cultural, igual que ocurre con fiestas como Halloween desplazando a los finados. La clave está en abrirse al mundo sin perder lo propio.
¿Qué retos enfrenta hoy la artesanía del cuchillo canario?
R.G.: La mecanización e industrialización abaratan costes y aumentan la producción, pero restan valor artesanal. Además, no está reconocido como Bien de Interés Cultural y no existe un centro de interpretación que garantice su transmisión. Sin esos apoyos, los oficios tradicionales están condenados a desaparecer.
¿Qué mensaje les gustaría dejar a las autoridades y al público?
R.G.: La cultura hay que transmitirla, no guardarla. Si no se protege ahora, mañana será tarde.
B.Q.: Que valoremos lo que tenemos. El cuchillo canario es parte de nuestra identidad y merece respeto y protección.

La hoja del cuchillo canario se forja en acero negro, un material tradicional que garantiza filo y autenticidad.
El cuchillo canario no puede seguir relegado al olvido institucional. Es una de las piezas más elaboradas de la artesanía mundial y un símbolo de identidad para Canarias. Las administraciones tienen la obligación de declararlo Bien de Interés Cultural y de crear un centro de interpretación que asegure su transmisión. Los artesanos han cumplido su parte, enseñando y defendiendo el oficio. Ahora corresponde a los responsables políticos actuar con hechos, no con promesas, para que la fragua de la tradición siga encendida.
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