La borrasca deja carreteras colapsadas, barrios incomunicados y un escenario de riesgo que se prolongará durante semanas.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
San Mateo atraviesa una de las situaciones más complejas que se recuerdan en décadas tras el paso de la reciente borrasca. Los desprendimientos de tierra han provocado el aislamiento de más de un centenar de vecinos en distintos puntos del municipio, obligando al Ayuntamiento a activar medidas de emergencia y a reorganizar por completo su gestión diaria. Así lo trasladó el teniente de alcalde y concejal de Seguridad, José Déniz, en el programa Tamaragua, buenos días, que dirige Toni Pérez en Radio Las Palmas.
El alud que cambió todo
El episodio más grave se registró en el barrio de La Yedra, en la cuenca del Guiniguada. Allí, tres aludes de tierra descendieron de forma simultánea desde una pared vertical, arrastrando barro y grandes rocas a gran velocidad. La fuerza del desprendimiento destruyó una casa cueva y varios terrenos, aunque no se produjeron daños personales.
El propio Déniz vivió la escena en primera persona mientras atendía otras incidencias en la zona. La intensidad de la lluvia y la sucesión de desprendimientos obligaron incluso a cortar el paso en varios puntos. El ruido de las piedras cayendo, que describió como «truenos de la tierra», dejó una fuerte impresión entre los vecinos, que vivieron momentos de gran tensión.
En este barrio, alrededor de medio centenar de residentes permanece aislado. Las dos vías de acceso han quedado inutilizadas y uno de los tramos presenta un deterioro extremo, hasta el punto de que el firme ha quedado suspendido, lo que impide el tránsito de vehículos.
Barrios incomunicados
La situación se repite en otras zonas del municipio. En Las Lagunetas, cerca de veinte desprendimientos en la carretera GC-155 mantienen a otro grupo de vecinos con dificultades de acceso. En Ariñez, el desplome de la GC-400 ha obligado a modificar por completo los desplazamientos habituales, ya que el acceso natural hacia el casco de San Mateo y la capital ha quedado interrumpido.
A estas incidencias se suman desprendimientos en puntos como El Lomito, La Bodeguilla, Los Chorros, La Lechucilla, La Higuera, Lomo Caballo, El Chorrillo o Lomo Carbonero, lo que configura un escenario de afectación generalizada en todo el municipio.
Desde el Ayuntamiento insisten en que el riesgo no ha terminado. El terreno sigue saturado y las laderas continúan inestables, lo que aumenta la probabilidad de nuevos desprendimientos durante las próximas semanas. Por ello, se pide evitar desplazamientos innecesarios, especialmente en vías que discurren bajo paredes verticales.
Un municipio desbordado
El impacto de la borrasca también marca un punto de inflexión en la gestión municipal. El Ayuntamiento se enfrenta ahora a dos grandes obras de emergencia en carreteras de competencia local, además de la reparación urgente de más de una veintena de muros dañados en distintos puntos del municipio.
Esta situación obliga a priorizar recursos y a asumir una carga de trabajo extraordinaria en una administración con limitaciones de personal. El consistorio prevé destinar más de 200.000 euros en una primera fase, con la necesidad de ampliar esa inversión en los próximos meses para hacer frente a la magnitud de los daños.
El Ayuntamiento confía en contar con el respaldo de otras administraciones para responder a una situación que no tiene precedentes recientes en Vega de San Mateo. Mientras tanto, la prioridad se centra en restablecer la conexión con los barrios afectados y garantizar la seguridad de la población.
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