El artista reflexiona sobre su legado, la defensa del folclore y el valor de crecer sin atajos.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
No habla de retirada, habla de plenitud. En su intervención en Punto de Partida, en Radio Las Palmas, Pepe Benavente dejó una frase que resume más de medio siglo de escenarios, plazas y fiestas populares. A sus 72 años, recién cumplidos el 29 de enero, el cantante canario mira su trayectoria con serenidad y agradecimiento, consciente de que su mayor logro no ha sido la fama, sino el cariño constante de un pueblo que lo ha hecho parte de su memoria colectiva.
“¿Qué he hecho yo para merecer todo lo que vivo?”
Desde 1970, cuando comenzó en orquestas canarias, ha recorrido todos los municipios del Archipiélago, incluida La Graciosa. Su carrera no se construyó a golpe de tendencia ni de éxito inmediato, sino actuación tras actuación, barrio tras barrio. Frente a fenómenos que irrumpen con fuerza y desaparecen con rapidez, reivindica el camino largo.
“He ido poquito a poco.”
Ese crecimiento sostenido le ha permitido ver cómo varias generaciones han crecido con su música. Jóvenes que hoy le muestran en el móvil fotos de cuando eran bebés en sus brazos mientras sonaban sus canciones. Para él, ese es el verdadero premio.
La música y la raíz
Si hay una idea que repite con convicción es la defensa de lo propio. Recomienda a los jóvenes artistas que empiecen por cantar folías, malagueñas e isas antes de incorporar repertorios de fuera. No lo plantea como rechazo a otros estilos, sino como respeto a la identidad.
“Yo soy canario y reivindico la música de aquí en alma, corazón y vida.”
También reconoce que la música de orquesta en Canarias no siempre ha sido valorada como merece desde el punto de vista económico. Aun así, evita el lamento y pone el foco en la respuesta del público, al que define como alegre y parrandero, amante de la verbena, la cumbia y el merengue.
Su cercanía es otra de sus señas de identidad. Baja del escenario, abraza, se deja fotografiar. Además, ha participado en numerosos actos benéficos a lo largo de su trayectoria, convencido de que la música también debe servir para ayudar.
Dosificar el tiempo
Tras realizar 24 actuaciones en diciembre, ha decidido limitar su agenda a un máximo de seis conciertos al mes. La reciente infección en la prótesis de su hombro le obligará a pasar de nuevo por quirófano y le ha hecho replantearse el ritmo. Quiere viajar, conocer Oporto y Francia, y celebrar en diciembre 50 años de matrimonio.
Mientras tanto, sigue preparando popurrís para el carnaval, encadenando canciones para que el público no deje de bailar. Y ya tiene una cita cercana. Este domingo actuará en el barrio de El Pilar, en Las Palmas de Gran Canaria, dentro de la programación carnavalera.
Pepe Benavente no anuncia un adiós. Afirma que, si algún día tuviera que marcharse, lo haría con la tranquilidad de haber dejado una huella. La de una voz que convirtió la verbena en patrimonio emocional de Canarias.
Cultura
En directo