• Economía El sesgo de supervivencia en los historiales de rentabilidad

    11/09/2026 | 13:18   |   Redacción  

    El sesgo de supervivencia en los historiales de rentabilidad

    Al comparar la rentabilidad histórica de un grupo de fondos se trabaja con los que siguen existiendo. Los que se cerraron o se fusionaron por el camino no aparecen en la tabla.


    sa ausencia no es aleatoria. Los productos que desaparecen tienden a ser los que obtuvieron peores resultados, de modo que la media calculada sobre los supervivientes resulta superior a la que experimentó realmente el conjunto de inversores.

     

    El efecto tiene nombre propio, está cuantificado en el mercado español y afecta a cualquier decisión que se apoye en rentabilidades pasadas.

     

    Por qué esto pertenece a un curso de bolsa

     

    Quien sigue un curso de inversión en bolsa aprende pronto a comparar productos por su historial. Lo que rara vez se explica es qué contiene esa muestra y qué ha quedado fuera de ella.

     

    Los elementos que conviene identificar antes de utilizar cualquier comparativa son los siguientes:

    • Qué universo de productos se ha analizado;

    • Si se han incluido los que desaparecieron durante el periodo;

    • Cuánto tiempo abarca la serie;

    • Cómo se ha calculado la media, si por número de productos o por patrimonio.

    El segundo punto es el determinante y casi nunca figura de forma visible.

     

    Qué determina que un fondo desaparezca

     

    La cuestión no es anecdótica: existe investigación específica sobre qué caracteriza a los productos que dejan de existir en el mercado español.

     

    Un trabajo académico que analiza la evolución del mercado español de fondos desde su creación en 1985 concluye que aquellos fondos más jóvenes y con un menor volumen patrimonial tienen mayor riesgo de desaparición, y que también incrementan su riesgo de desaparición aquellos fondos que obtienen rendimientos negativos a largo plazo.

     

    La misma investigación matiza que la volatilidad y la rentabilidad a corto plazo solo inciden en la supervivencia de los fondos de renta fija, sin influir en los de renta variable.

     

    Por qué importa esa conclusión

     

    El hallazgo confirma que la desaparición está relacionada con el resultado a largo plazo. No se trata de una criba neutral: los productos que se retiran son, de forma sistemática, los que peor se han comportado. Una media calculada solo sobre los que quedan excluye precisamente la parte inferior de la distribución.

     

    Cuántos desaparecen

     

    La magnitud del fenómeno se aprecia siguiendo un mismo grupo de productos a lo largo de los años.

    Un informe anual sobre la rentabilidad de los fondos españoles observa esta evolución al señalar que en 2019 había 631 fondos con quince años de historia y en 2022 había 580, y que muchos fondos han cambiado de nombre y algunos han desaparecido del listado.

    El mismo informe ilustra la dispersión de resultados dentro del grupo superviviente: en el periodo analizado el fondo más rentable acumuló un 334% y el menos rentable un -71%.

     

    Esa dispersión ya es amplia entre los que sobrevivieron. Incorporar los que no lo hicieron la ampliaría todavía más por el extremo inferior.

    Dónde más aparece este sesgo

     

    El mecanismo no se limita a los fondos y conviene reconocerlo en otros contextos:

    • En los historiales de gestores o estrategias, donde los periodos malos pueden quedar fuera;

    • En las carteras modelo publicadas, que pueden reconstruirse tras un cambio de criterio;

    • En los índices bursátiles, que sustituyen componentes según reglas de permanencia;

    • En los relatos sobre inversores de éxito, que por definición se refieren a quienes lo tuvieron;

    • En los resultados de estrategias sistemáticas probadas sobre datos históricos.

    El tercer caso es el más discutido. Un índice renueva sus componentes conforme a criterios de tamaño y liquidez, de modo que las empresas que dejan de cumplirlos salen de la serie.

     

    Cómo reducir su efecto

     

    No se puede eliminar, porque la información sobre lo que desapareció no siempre está disponible. Sí puede acotarse:

    • Comprobar si el estudio declara haber incluido los productos desaparecidos;

    • Preferir series largas, donde la criba ya ha operado;

    • Valorar la antigüedad del producto como dato en sí mismo;

    • Desconfiar de historiales cortos y excepcionales, que pueden reflejar suerte;

    • Comparar con el índice de referencia y no con la media del grupo.

     

    El primer punto es sencillo de verificar y muy revelador. Los estudios rigurosos lo indican expresamente, precisamente porque saben que constituye la principal objeción metodológica a este tipo de análisis.

     

    Qué queda después

     

    Reconocer este sesgo no lleva a descartar los datos históricos, sino a interpretarlos con el descuento adecuado.

     

    Una media de rentabilidad calculada sobre supervivientes describe cómo les fue a los productos que aguantaron, no cómo le fue al inversor medio que eligió entre todos los disponibles al principio del periodo. Son dos preguntas distintas y solo la segunda es la relevante para quien está eligiendo hoy.

     

    Las rentabilidades pasadas no constituyen un indicador fiable de resultados futuros.

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