La alcaldesa, Carolina Darias, recibe a SS.MM. de Oriente en la Base Naval y les entrega la «Llave mágica de la Ciudad».
Los Reyes Magos de Oriente ya están en Las Palmas de Gran Canaria. Melchor, Gaspar y Baltasar, junto a sus respectivos séquitos reales, desembarcaron en la mañana de este lunes en la Base Naval de la capital. Allí, y a pesar de la lluvia, miles de niños y niñas les han dado la bienvenida, mientras que la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, les ha hecho entrega de la «Llave mágica de la Ciudad» que permitirá a los tres monarcas entrar esta noche en todos los hogares del municipio.
El acto, que ha contado con la presencia del concejal de Cultura, Josué Íñiguez; el contralmirante comandante del Mando Naval de Canarias, Santiago de Colsa Trueba; la presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada; y el presidente de la Casa Galicia de Las Palmas, Albino Aneiros, ha sido el preludio de una jornada muy especial en la que los tres Magos de Oriente recorrieron las calles de la capital en la Gran Cabalgata.

A partir de las 16:30 horas la ilusión se instaló en las calles de Las Palmas de Gran Canaria con el inicio de la Gran Cabalgata, con un cortejo que, como cada año, recorrerió la ciudad para repartir ilusión y alegría entre toda la ciudadanía. El recorrido partió del Castillo de La Luz para recorrer las calles Juan Rejón y Albareda, el parque Santa Catalina, Presidente Alvear, León y Castillo y la calle Muelle Las Palmas, hasta llegar al parque San Telmo.

Personajes del universo Disney —desde Dumbo hasta los protagonistas de Toy Story, junto a los tradicionales príncipes y princesas— sorprendiron al público, tanto en formato de animación como a través de llamativos hinchables. Los Minions o los personajes del mundo de Harry Potter también formaron parte de la comitiva real, en un desfile que contó con casi una veintena de vehículos y la participación de acróbatas de circo, bandas de música y bailarines, entre otras sorpresas.
Como es tradición, tampoco faltaron los centuriones romanos de la Casa de Galicia, encargados de franquear el paso de las plataformas en las que Melchor, Gaspar y Baltasar partieron del Castillo de La Luz para recoger las últimas peticiones de niños y niñas antes de repartir sus regalos en la noche más mágica del año.

Además, el recorrido dispuso de un espacio adaptado para personas sensibles al ruido, con un tramo silencioso habilitado entre los túneles de Julio Luengo y el Hospital Santa Catalina.
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