Las portavoces de Las Palmas Siempre Limpia denuncian una gestión municipal basada en parches y sin planificación.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
La intervención de Lola Cabrera e Isabel Bas, portavoces del colectivo ciudadano Las Palmas Siempre Limpia, en el programa La Ruta de la Seda, dirigido por Jose Luis Trenzado en Radio Las Palmas, puso nombre y responsables a un malestar que se extiende por barrios y comercios de Las Palmas de Gran Canaria. El diagnóstico que trasladaron al micrófono fue directo: la ciudad arrastra un deterioro visible que tiene su origen en una gestión municipal sin planificación, sostenida en medidas coyunturales y con una alarmante falta de respuesta estructural.
El colectivo nació sin vocación política ni estructura formal. Surgió del cansancio acumulado de vecinos y comerciantes que, durante meses, compartían la misma conversación cotidiana. La suciedad persistente, el abandono del espacio público, la ausencia de mantenimiento y la sensación creciente de inseguridad terminaron empujando a un pequeño grupo de ciudadanos a organizarse. La primera protesta, escoba en mano en Triana, fue un gesto simbólico para visibilizar una realidad que, aseguran, el Ayuntamiento se resistía a reconocer.

De izquierda a derecha, Isabel Bas, José Luis Trenzado, Lola Cabrera y Ayoze González, durante la intervención del colectivo Las Palmas Siempre Limpia en el programa «La Ruta de la Seda» de Radio Las Palmas.
«Estuvimos un año para que reconocieran que la ciudad tenía un problema»
Ese reconocimiento llegó finalmente, pero acompañado de un contrato de emergencia para la limpieza urbana que, a juicio del colectivo, no resuelve el problema de fondo. Desde el gobierno municipal se defendió como una solución transitoria, pero Cabrera y Bas sostienen que se trata de un parche que evidencia la falta de planificación. Denuncian que los principales contratos municipales vinculados a la limpieza, el mantenimiento urbano, el alumbrado, los parques y los servicios sociales llevan años caducados o en situación de nulidad, lo que impide dimensionar recursos y ofrecer un servicio estable a la ciudadanía.
En este contexto, las portavoces rechazan con firmeza el discurso institucional que responsabiliza a los ciudadanos del deterioro del espacio público. Consideran que trasladar la culpa a los vecinos es una forma de eludir responsabilidades políticas. Cuando la recogida de residuos falla, los contenedores rebosan y no se baldea ni se limpia con regularidad, la suciedad se cronifica y acaba normalizándose en calles y plazas.
«Echarle la culpa a los ciudadanos es de una irresponsabilidad máxima»
La crítica del colectivo va más allá de la limpieza. Cabrera y Bas describen una gestión fragmentada, sin una visión integral de ciudad, donde la higiene urbana no se acompaña de seguridad, mantenimiento ni una respuesta social adecuada. La indigencia, subrayan, se ha convertido en un problema estructural que no puede abordarse con soluciones superficiales. Reclaman más recursos, centros en condiciones y presencia constante de trabajadores sociales en la calle, frente a medidas que consideran meramente cosméticas.
La conversación también puso el foco en la inseguridad. Frente a las estadísticas oficiales que hablan de descensos en la criminalidad, las portavoces trasladaron la experiencia diaria de comerciantes y vecinos. Hurtos, robos y ausencia visible de policía local alimentan una percepción de inseguridad que, sostienen, no siempre se refleja en los datos debido a la infradenuncia. Para el colectivo, la percepción ciudadana también es un indicador político y no puede ser ignorado por el gobierno municipal que encabeza Carolina Darias.
Otro de los puntos de fricción fue la candidatura de la ciudad a Capital Europea de la Cultura en 2031. Las portavoces consideran contradictorio aspirar a grandes reconocimientos culturales mientras persisten carencias básicas. No cuestionan la cultura como valor, pero sí el orden de prioridades del Ayuntamiento. Entienden que antes de invertir en grandes eventos o instalaciones, la ciudad necesita resolver problemas esenciales que afectan a la convivencia diaria y a la calidad de vida.

Lola Cabrera e Isabel Bas, en un momento de la entrevista en «La Ruta de la Seda», cuando relataron cómo la primera protesta con escobas en Triana nació del cansancio vecinal ante la suciedad de la ciudad, en los estudios de Radio Las Palmas.
«Esta ciudad es como un sofá viejo, aunque lo limpies sigue mostrando abandono»
El cierre de la intervención tuvo un tono de continuidad y advertencia. Tras una tregua concedida para evaluar el impacto del contrato de emergencia, Las Palmas Siempre Limpia anuncia el regreso de las movilizaciones mensuales. Aseguran que lo hacen empujadas por la propia ciudadanía y no por interés personal. Reconocen el desgaste que supone sostener la protesta, pero subrayan que algo se ha logrado: el problema ya no puede ocultarse.
Desde el colectivo insisten en que la limpieza es solo la cara más visible de un modelo de gestión agotado. Mientras el Ayuntamiento y el gobierno de Carolina Darias no afronten una revisión profunda de prioridades y de la forma de gobernar la ciudad, advierten, los parches seguirán sustituyendo a las soluciones y la suciedad y el abandono seguirán marcando el día a día de Las Palmas de Gran Canaria.
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