• Reportajes Cuando el cuidado llega a casa en el final de la vida

      

    11/01/2026 | 13:44   |   Redacción 

    Cuando el cuidado llega a casa en el final de la vida

    Los equipos de soporte domiciliario refuerzan una atención paliativa más humana y cercana.


    Por Redacción | RADIO LAS PALMAS

    Permanecer en casa cuando la vida se aproxima a su etapa final es un deseo compartido por muchos pacientes y familias. En Canarias, este anhelo se canaliza a través de los equipos de cuidados paliativos con atención domiciliaria, un modelo asistencial que combina rigor clínico y acompañamiento humano. El asunto fue abordado en profundidad en el programa Dcultura y Salud, dirigido y presentado por Juan Carlos Jiménez en Radio Las Palmas, con la participación de profesionales y familiares vinculados al Hospital Insular Universitario de Gran Canaria.

    Las intervenciones partieron de una realidad concreta, pero permitieron reflexionar sobre un enfoque médico cada vez más extendido, en el que la calidad de vida, la dignidad y el respeto a la voluntad del paciente se sitúan en el centro de la atención sanitaria.

     

    De izquierda a derecha, el doctor Juan Manuel Almeida, jefe del equipo, Inés Ramos, enfermera y familiar de paciente, Rita Ortega, médica del ESAD, y Juan Carlos Jiménez.


    Cuidar más allá del hospital

    Los cuidados paliativos han evolucionado de forma notable en los últimos años. Ya no se asocian solo a los últimos días de vida, sino a un acompañamiento continuo desde fases avanzadas de la enfermedad. Así lo explicó Juan Manuel Almeida, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos (UCP) del Hospital Insular, al señalar que el objetivo es aliviar el sufrimiento del paciente y de su entorno, atendiendo no solo lo físico, sino también lo emocional y social.

    Desde esta perspectiva, el Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria (ESAD) supone un paso decisivo. Permite que el paciente permanezca en su entorno, rodeado de sus referentes cotidianos, con el respaldo de un equipo sanitario especializado. El modelo se apoya en el trabajo coordinado de médicos, enfermeras, psicología y trabajo social, y requiere una planificación cuidadosa para adaptarse a cada situación clínica y familiar.


    El acompañamiento como eje asistencial

    El día a día de estos equipos se basa en la cercanía y la continuidad. Rita Ortega, médica paliativista, detalló cómo la atención comienza con una valoración integral y continúa con visitas sucesivas, formación a las familias en cuidados básicos y contacto telefónico constante.

    La asistencia no se limita a la medicación. Incluye orientar, escuchar y estar disponibles cuando surgen dudas o miedos. Los profesionales se desplazan con el material necesario y organizan su trabajo por zonas para garantizar la cobertura en toda la isla. El acompañamiento se convierte así en una herramienta terapéutica que aporta seguridad y serenidad en un momento de especial fragilidad.


    La mirada de quienes cuidan en casa

    La experiencia familiar confirma el impacto de este modelo. Inés Ramos, enfermera y familiar de una paciente atendida en domicilio, explicó cómo el apoyo profesional transforma una situación compleja en un proceso más llevadero. Saber que no se está solo y que existe un equipo disponible reduce la angustia y permite centrarse en el cuidado y el afecto.

    En la misma línea se expresó Ana Fuentes, también enfermera y familiar. Su testimonio puso el acento en el control del dolor y en el cumplimiento de la voluntad del paciente. Haber podido acompañar sin sufrimiento facilita después el duelo y deja una sensación de paz compartida por toda la familia.

    Ambas coincidieron en que este apoyo no distingue perfiles profesionales o personales. El acompañamiento resulta igual de necesario para quienes tienen formación sanitaria y para quienes se enfrentan por primera vez a la experiencia del final de la vida.

    El desarrollo de la atención paliativa domiciliaria plantea retos pendientes, como ampliar la cobertura horaria y reforzar la coordinación con otros niveles asistenciales. Aun así, el camino iniciado marca una forma de entender la medicina que trasciende el hospital y sitúa el cuidado en el lugar donde muchas personas desean estar. Cuidar en casa, cuando es posible, se consolida como una expresión de respeto y humanidad en el tramo final de la vida.


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