Valleseco consolida la sidra como una salida económica ligada al campo y al desarrollo rural de Gran Canaria.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS |
El municipio de Valleseco volvió a convertirse en escaparate del potencial rural de Gran Canaria durante el programa especial de El Vecino, dirigido por José Luis Suárez desde el Auditorio Juan Díaz Rodríguez y dedicado al fenómeno creciente de la sidra canaria. El sector sidrero ya no es una curiosidad agrícola ni una tradición aislada, sino una actividad económica capaz de generar empleo, fijar población y abrir nuevas oportunidades en las medianías de la isla.
El gerente de AIDER Gran Canaria, Manuel Amador, recordó durante el espacio que la entidad cumple 30 años trabajando en el desarrollo rural mediante subvenciones europeas y programas de acompañamiento empresarial dirigidos a proyectos ubicados en zonas rurales.
«Lo que queremos es fijar población en el medio rural», explicó durante la entrevista, señalando que las ayudas no se limitan únicamente al sector agrícola o ganadero, sino también a actividades profesionales y empresariales que permitan mantener actividad económica en municipios del interior.
Valleseco ya vive de la sidra
Dentro de esa estrategia aparece con fuerza el proyecto de la sidra de Valleseco, convertido ya en uno de los referentes agroalimentarios más reconocibles de Gran Canaria. Actualmente existen siete bodegas vinculadas a este sector en el municipio, una cifra que demuestra la fortaleza de una actividad que hace apenas unos años parecía experimental.
Existen distintos procesos formativos y de asesoramiento para los productores locales, incluyendo intercambios de experiencias con otros territorios sidreros y apoyo especializado en comercialización y marketing.
«La sidra de Valleseco está muy bien considerada», defendió Manuel Amador, añadiendo que muchas de las elaboraciones canarias han conseguido premios en concursos nacionales e internacionales.
Destacó también la explicación sobre las condiciones climáticas de Gran Canaria y cómo estas influyen directamente en la calidad del producto. El productor Antón Delgado explicó que las horas de sol aportan mayor concentración de azúcar en la fruta, lo que se traduce en aromas más intensos y un perfil diferenciador frente a otras sidras peninsulares.
«Se puede vivir de esto»
Delgado, responsable de Sidra Valle Secreto, relató cómo abandonó hace 17 años el mundo de la hidroponía para adentrarse en la producción sidrera en Valleseco.
Sus recuerdos de los primeros años muestran una situación casi artesanal, con trabajadores municipales y vecinos ayudando a etiquetar manualmente las primeras botellas de sidra. Hoy la realidad es muy distinta, la situación es diferente. Su bodega alcanza ya una capacidad de 25.000 litros de sidra y 30.000 litros de vinagre de manzana.
Pese a ello, Delgado se mostró realista a la hora de lanzar un mensaje sobre el negocio.
«¿Es rentable? Sí. ¿Te hace millonario? No, pero sí es rentable. Se puede vivir», afirmó durante su intervención.
Asimismo, el productor defendió que la sidra puede convertirse en una salida económica estable para quienes quieran apostar por el medio rural y el producto local.
El Banco de Tierras de AIDER
Esta herramienta, conocida como Banco de Tierras, permite conectar propietarios de fincas abandonadas con personas interesadas en recuperar terrenos para nuevos cultivos. Lo importante es que nuevos emprendedores puedan incorporarse al sector.
En ese contexto apareció una de las frases más reveladoras del encuentro.
«No hace falta tener manzanos para ser sidrero», aseguró el productor. Explicó además que la producción de sidra se sostiene gracias a la compra de manzana a agricultores y pequeños propietarios de distintos municipios de la isla.
Dentro de los mejores emplazamientos están Fontanales, Firgas, Moya, San Mateo, Tejeda o las zonas altas de Valleseco. Justo aquí el manzano puede darse al disponer de las horas de frío que necesita para su desarrollo.
Un producto que ya tiene mercado
La popularidad de algunas elaboraciones demuestra además que el consumo de sidra en Canarias continúa creciendo. Delgado aseguró que una de sus variedades más demandadas es la conocida botella azul de Valle Secreto, una sidra dulce con baja graduación alcohólica cuya fermentación se detiene de manera natural para conservar el dulzor propio de la fruta.
«Se vende sola», resumió entre risas durante el programa.
La sidra elaborada en Valleseco ya no representa únicamente una tradición agrícola. Se ha convertido en un ejemplo de cómo el medio rural de Gran Canaria sigue generando empleo, identidad y nuevas oportunidades económicas desde el territorio.
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